jueves, 7 de julio de 2011

Un fin de semana diferente!

Y bueno, es imposible decir que toda mi estadía en Haití es trabajo. He conocido mucha gente por demás amigable durante mi estancia, con los que hemos compartido: parrilladas, salidas a comer, fiestas, despedidas en incluso idas a la playa. Cuando escuchaba el tema de Comunidad Internacional, realmente me sonaba algo así como muy pretencioso. Hasta que vi cuanta gente hay acá; es muy real dicha denominación y es que son tantas las organizaciones que existen siglas especiales para ellos incluso en las placas, si ves OI significa Organismo Internacional y por lo menos hay 20 000 carros a eso le sumas los IT que son Inmigrantes Temporales que son aquellas organizaciones nuevas que están en proceso de integrarse así que provisionalmente también tienen su placa propia, es menos común ver los CD de Cuerpos Diplomáticos aun cuando lo real es que cada embajada en promedio tiene 10 carros no me pregunten cuantos tiene la de Estados Unidos porque esa si es muy grande.
Pero bueno este fin de semana al igual que la mayoría de los anteriores he ido a Puerto Príncipe aquella ciudad donde encontramos todos los días y a toda hora el trafico, a veces insoportable, de tanto carro local y extranjero. Sin embargo fui en esta ocasión bajo la invitación de un amigo jesuita a compartir una actividad diferente. Compartir con un grupo de jóvenes algunas de nuestras motivaciones para venir a Haití considerando dentro de otras cosas los factores que más nos costaron dejar y porque no también aquellos de los que queríamos huir. Total cada uno tiene su historia. Fue una dinámica bastante interesante de la que cada uno fue tomando parte y contando a su vez su experiencia. El quedarme a dormir en el noviciado fue un recordarme algunos años atrás cuando viví una experiencia de ese tipo como candidato a ser jesuita y la verdad la paz y tranquilidad que se vive ahí dentro es una interesante mezcla con el fuerte trabajo ejercido día a día por estos renombrados religiosos. La casa tenía una hermosura singular y esta es solo producida por la sencillez que la caracteriza y bueno con todo el verdor que la rodea ya que está llena de plantas y además de mis queridos y favoritos arboles de mango… me he dado el gusto de embarrarme hasta los cachetes mientras los novicios Haitianos decían así no se come el mango, acá lo pelan de una forma diferente, y yo les decía no importa mientras eso no le cambie el sabor.
Luego y para ponerle la cereza al pastel del fin de semana fuimos junto a 3 amigos jesuitas a un campamento de refugiados, aquellos lugares cuyas imágenes han recorrido el mundo como lugares peligrosos y muy viciados, y a diferencia de lo que publican los medios la gente es por demás amable, a lo mucho te pedían dinero, quizás los niños porque la verdad los adultos bien o mal se las arreglan. Llegamos a donde trabaja el SJR, servicio de Jesuitas para Refugiados y, Fe y Alegría otra organización de la compañía. Compartimos con adolescentes y jóvenes una tarde amena conversando de muchas cosas para cerrar el fin de semana con una de las misas más hermosas en las que he podido participar… con cantos de las voces más angelicales y los tambores entonados por niños de 9 años impresionantes realmente pero por sobre todo muy especial.
Que buena experiencia realmente fue bueno dejar ciertos protocolos y acercarme a sentir y oler un poco la gente por la que vine a trabajar… los mas vulnerables dentro de los empobrecidos.

Wilson Gomez
hace algunos fines de semana en un
IDP Camp

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