Tenía que presentar un trabajo para unos amigos, lo he preparado hasta el final y ciertamente me ha encantado como quedo. Estaba cansado previo a realizarlo así que tome un café y este no solo me despertó, algo que generalmente no sucede (tomo mucho café), sino que incluso me inspiro! Si, puede ser cierto que últimamente he pensado en muchas cosas, todas ellas muy distintas, y el hecho de no sentarme a escribirlas ha dado paso a que esta noche simplemente no pueda dormir.
No sé si es el café o la cantidad de ideas, pero al final vamos a aquí intentar plasmar unas cuantas. Hace algunos años leí un libro titulado “Creo en el hombre, creo en la comunidad” fue escrito por un sacerdote ecuatoriano quien al igual que otros muchos fue castigado por su creencia teológica; por esta me refiero a la afamada Teología de la liberación. Esta forma de teología para algunos estudiosos no es más que una forma de hacer sociología eclesial, para otros es una forma de vida pero cualquiera de las tres opciones que sea cabe ser considerada y analizada. Mi objetivo aquí ciertamente no es hablar de teología, ya que no soy teólogo, además a duras penas he leído un par de libros sobre el tema; pero si hablar del compromiso que la misma lleva a quienes en esta han participado. La mayoría de los sacerdotes, monjas y seglares que han participado en ella, la teología de la liberación, se han comprometido al extremo a tal punto que no solo han sido criticados fuertemente dentro y fuera de la estructura eclesial sino que además algunos dentro de ellos han sido asesinados. Este último factor es el que más me interesa para este análisis ¿creemos nosotros en algo con una fuerza tal por la que daríamos la vida? La respuesta a esto no sale más que del amor, amor a algo o alguien con lo que estemos totalmente comprometidos. Otro sacerdote también castigado nos decía: “Enamórate, permanece enamorado y esto lo decidirá todo”. Si bien es cierto no quisiera que algún lector se aleje de esta lectura por tener un tinte religioso, si quiero mencionar que el hecho de que así sea es por una sola y vital circunstancia y esta es la de que: es en esta estructura donde vemos desde los mas sólidos y fuertes compromisos hasta los más mediocres e ineficientes comportamientos; pero al mismo tiempo es en ella donde al tener tantas y diferentes posturas es necesario siempre hacer elecciones, es en ella donde podemos hacer una diferencia ya que es una micro sociedad donde se respetan diferentes opciones culturales y al ser una estructura universal nos permite sin lugar a dudas participar de una ciudadanía universal yendo mas allá de mis vecinos de barrio sino traspasando fronteras y viendo realidades completamente distintas que se abren a mí como cordilleras interesante y difíciles de escalar pero llamativas y motivadoras para aquel, que como he repetido, está comprometido con el cambio.
Me interesa aquí resaltar el compromiso de aquellos que deciden hacer los cambios y para esto podemos verlo desde la perspectiva que queramos: musical, teatral, poética, deportiva, política e incluso económica. Los cambios son necesarios, y si estos no mejoraran la condición al menos debemos estar atentos a las necesidades que se nos presentan para poder cambiar cualquier condición, por pequeña que esta sea, nos permitirá un avance. La única forma para poder estar atentos a esas necesidades son ver y estar escrutar las necesidades que se nos presentan estar enfocados en la realidad significa entonces: “no dejarnos llevar por la cotidianidad de los hechos sino buscar soluciones creativas a problemas cotidianos”. Es necesario entonces que estemos siempre dispuestos a capacitarnos, porque no decirlo como un gran sabio: “ser mas, para servir mejor.” Preparándonos, estando activos en esta vida lograremos etonces hacer la diferencia, la pregunta es ¿quieres hacerla?
domingo, 26 de septiembre de 2010
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